Miguel y Fernando caminan por la calle Larga hacia un lugar indeterminado. Se entretienen viendo a dos cómicos en la calle: uno toca el violín mientras una chica hace bailar malamente a un pinocho; mientras, comen las almendras saladas del hombre del carrito....
Fernando: ¿Tú crees que acabaremos así?
Miguel: Pues yo te digo una cosa, que yo haría bailar al Pinocho mejor que ella.
Fernando: Pues tío, ve ensayando que como no empecemos a trabajar ya me veo así.
Miguel: Bueno, siempre nos quedará la familia, ¿no? Para eso tenemos hermanos. Ya sabes, "hoy por mí, y mañana también".
Fernando: Jaja, ya, pero tío, que yo no quiero ser un estorbo o un ocupa.
Miguel: Tú tranqui que ya saldrá algo. Sólo hay que estar avispao para que no nos quiten el puesto cuando abran el IKEA.
Fernando: Pa mí que ya está todo el pescao vendío.
Miguel: La esperanza es lo último que se pierde.
Fernando: No, en tu caso es la virginidad....¡Jajajajaja!
Miguel: Cabrito.... Oye, que a ti te tocó la lotería con tu novia, ¿eh? Y más vale que la cuides, porque como te deje, te digo yo que te quedas soltero de por vida.
Fernando: Mira ahora quién es el cabrón....
Miguel: Hombre, es que pa chulo-chulo mi pirulo.... Gran frase. No recuerdo, ¿de quién era?
Fernando: No sé, de Sócrates.... o Cicerón.