El aeropuerto de Jerez, no hace mucho, estaba entre los que más crecía... en porcentaje, claro. Las nuevas remodelaciones iban acompañadas de una llegada de nuevos vuelos, lo que suponía un aumento de pasajeros. A los habituales de Madrid y Barcelona, se añadieron vuelos a Londres, a Bilbao, a París y a varias ciudades alemanas.

Pero llegó la crisis, y a pesar de que el turismo es el sector que mejor resiste la oleada negativa, ésta empezó a hacer daño al aeropuerto conocido como La Parra. Empezaron a desaparecer algunos vuelos, como el de París (aunque manda huevos el horario que tenía, pues salía de Jerez a las 10 de la noche... ¿a quién le interesa llegar a París a la una de la madrugada?)

Para colmo, Vueling anunció que eliminará el vuelo a Barcelona a partir de mediados de septiembre, y Spainair hará lo mismo con su vuelo a Madrid. Y metidos en semejante ambiente de decepción, va y leemos hace dos días en la portada del periódico gratuito "Viva Jerez" que un informe aconseja el cierre del aeropuerto por tres motivos: tener déficit, no tener vuelos importantes y por otra cosa que no recuerdo.

Y estando así las cosas, se inauguró hace dos días un apeadero de trenes en el aeropuerto, con el fin de facilitar las comunicaciones entre el aeropuerto y la provincia de Cádiz. Los Cercanías, a partir de ahora, llegarán al aeropuerto. Al acto acudieron todos; pocas son las inauguraciones en estos días, así que era la ocasión ideal de alzar el cuello y salir, aunque sólo sea media oreja, en los noticieron y periódico locales (porque los nacionales pasan del tema).

Y este blog se pregunta... ¿qué será de nuestro querido aeropuerto de Jerez-La Parra? Aquel que antaño parecía un aeropuerto keniano, con esos nidos de golondrinas por todos los rincones de los techos... Aquel que se modernizó, que se alegraba de ser el tercer aeropuerto de Andalucía, que soñaba con tener vuelos con las mejores capitales del mundo...

Las autoridades han prometido un esfuerzo por lograr un aumento de los vuelos. Sólo el tiempo sabrá si lo consiguen o no. Sea como fuere, si yo fuese avión, querría aterrizar en una tierra con tanta solera como Jerez, cubierto de ese sol y de ese cielo azul que quita el sentido y hasta el hipo.